Meditar: una actividad reparadora

Meditar: una actividad equilibradora

¿Qué es meditar?

Meditar es la herramienta o la facultad de conectar con nuestro verdadero ser y que está más allá de la mente pensante, y que podemos identificar con el “observador”, esa parte de nuestro interior que esté en Paz, pase lo que pase, y que incluso se siente como parte del Todo.

¿Para qué sirve meditar?

Meditar es una actividad fundamentalmente equilibradora que nos va a ayudar a tener estabilidad, calma y claridad a nivel tanto emocional como psicológica.

Por lo tanto, es una herramienta que nos va a permitir cambiar nuestra mente, hacerla cada vez más positiva y más positiva mejorando así nuestra calidad de vida, no sólo porque nuestros pensamientos van a ser más constructivos, también porque el mundo que atraemos a nuestro alrededor se construye a partir de nuestra mente, de la calidad de nuestros pensamientos, de la vibración que arrojamos al mundo.    

¿Cómo se medita?

Meditar consiste en dejarle de prestar atención a la mente, de tal forma que, aunque ella no pueda parar de pensar, no la hacemos caso.

Para ello se suele recomendar depositar la atención en una parte del cuerpo, como pueda ser el corazón, el tercer ojo, la coronilla, el sacro, etc.

Es importante evitar estar concentrados, hay que abrir la mente, por ello, además de lo anterior, podemos conectar con lo que ocurre fuera y dentro de nosotros.

Llega un momento en el que estás aquí y allí, al mismo tiempo, es decir, observas cómo ocurre todo, pero no estás concentrado en nada concreto.

¿Cuánto tiempo se medita?

La meditación es una práctica que hay que ir cultivando día a día, el mantener esta disciplina nos ayudará a sin proponérnoslo ir prolongando nuestras sesiones, que a lo mejor empezaron con sólo 5 minutos y que después de uno o dos meses se prologan hasta los 20.

De todos modos, habrá días que nos resultará más difícil meditar, pues acortamos la sesión, no pasa nada. Y al contrario, habrá días que nos resulte más fácil, y la sesión se alargue por sí sola.

Lo importante es no forzar y dejarse llevar. Pero eso sí, hay que tener la ganas o la convicción de querer hacerlo.

¿Meditas o divagas?

El error principal en la meditación es dejarse llevar por los pensamientos de forma errante, como en una especie de sueño y completamente desconectado de todo lo demás.

Este es un defecto que hemos de tener muy presente porque si vamos a convertir la meditación en un ejercicio de divagación, nos vamos a acostumbrar a dejar la mente a rienda suelta, defecto que se va a mostrar en la relación con los demás, de forma que nuestra mente se va a perder en el sueño de los pensamientos en vez de permanecer en el presente y escuchar al nuestro interlocutor.


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